La Capsula Informativa: enfermedad silenciosa que puede destruir el hígado sin dar señales

6a6b77a144110.r_d.300-192-20000.webp.jpeg

Trabaja en silencio. No siempre causa dolor, no siempre presenta síntomas y cuando finalmente se manifiesta, el daño puede ser irreversible. Se trata de una hepatitis viral, cuyas características dificultan su diagnóstico oportuno y aumentan el riesgo de complicaciones como cirrosis, insuficiencia hepática y cáncer de hígado.

La gastroenteróloga Rosa Uribe explica que una de las mayores dificultades de la hepatitis B y C es que las personas pueden sentirse completamente sanas mientras la enfermedad avanza tranquilamente.

Según estimaciones recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 1,6% de la población dominicana puede tener hepatitis B crónica y alrededor del 0,6% puede tener hepatitis C, aunque muchas personas no saben que están infectadas.

Hay cinco tipos principales de hepatitis viral: A, B, C, D y E. Las hepatitis A y E generalmente se transmiten a través de agua o alimentos contaminados y suelen ser infecciones agudas, mientras que las hepatitis B y C pueden convertirse en enfermedades crónicas.

Gastroenteróloga Rosa Uribefuentes externas

Los expertos señalan que estos dos últimos son los más preocupantes porque silenciosamente pueden convertirse en cirrosis o cáncer de hígado.

Asimismo, advirtió que esperar a que aparezcan los síntomas podría retrasar el diagnóstico. Cuando aparecen síntomas como coloración amarillenta de la piel y los ojos, cansancio persistente, pérdida de apetito, náuseas, dolor abdominal, picazón, orina oscura o heces claras, es posible que se haya estado desarrollando daño hepático durante muchos años. Por ello, recomienda que todos los adultos se hagan la prueba de hepatitis B y C al menos una vez en la vida.

Uno de los avances más importantes es la elastografía hepática, o FibroScan, un estudio no invasivo que puede evaluar el estado del hígado en minutos. Además, actualmente existen fármacos antivirales orales para la hepatitis C que pueden curar a más del 95% de los pacientes tras 8 a 12 semanas de tratamiento. Para la hepatitis B, también existen medicamentos que pueden ayudar a controlar la enfermedad y reducir el riesgo de complicaciones.

En términos de prevención, el doctor Uribe recomienda no compartir artículos personales como cepillos de dientes, navajas, cortaúñas o agujas, y acudir únicamente a centros que garanticen procesos de esterilización adecuados para procedimientos médicos, odontológicos, tatuajes y piercings. Recuerde también que la hepatitis B y C no se transmite por abrazar, compartir comida o convivir con una persona infectada.

En este sentido, existen vacunas eficaces contra la hepatitis A y B, siendo la inmunización contra la hepatitis B una de las principales herramientas para prevenir la infección y sus complicaciones. Asimismo, enfatiza que el diagnóstico oportuno puede ayudar a que los pacientes reciban un tratamiento efectivo y mejorar significativamente el pronóstico de los pacientes, recalcaron los médicos de Médico Express.

Ver fuente